UN DERECHO MENOS

El gobierno cerró ArBus, la empresa de transporte que trasladaba pasajeros de Ezeiza y Aeroparque hacia distintos puntos de la ciudad de Buenos Aires.

ArBus prestaba servicios de transporte urbano entre el Aeroparque Metropolitano y el Aeropuerto Internacional de Ezeiza

Comparado con ataques fuertes contra los derechos de los trabajadores como la Reforma Previsional o el proyecto de Reforma Laboral, esto puede parecer un hecho menor. Afecta a relativamente poca gente, la que viaja en avión y necesita trasladarse en un colectivo.

Sin embargo, es un ejemplo que muestra lógicas de acción propia del macrismo que vinieron para quedarse. Y son lógicas de acción que no son nuevas en la historia argentina.

Por un lado, la primacía de la lógica del costo – beneficio: si es rentable, sirve. Si no es rentable, debe descartarse.

La segunda cuestión tiene que ver con la legitimación de ese proceso. Acá la pregunta central sería: ¿Cómo se hace para justificar la quita de un derecho? ¿Cómo se hace para explicar que se elimina un derecho de muchos para beneficiar a unos pocos?

En un trabajo llamado “La política de privatizaciones en Argentina”, la Dra. Mabel Thwaites Rey dice que sobre las privatizaciones se ha construido una especie «de teoría» que se asienta en varios principios que suponen que con la privatización de los servicios y activos públicos debería lograrse:

  • desmonopolizar, introduciendo los beneficios en costo y calidad atribuidos a la competencia;
  • acrecentar la eficiencia en la prestación de los servicios y en la asignación de recursos, asociadas a la gestión privada;
  • aumentar o generar la inversión, movilizando recursos privados;
  • y disminuir el gasto público, liberando recursos para destinarlos a otras áreas

Ella analiza las privatizaciones de Aerolíneas y EnTel a principios de los ‘90 y es muy curioso comprobar que utilizan exactamente los mismos argumentos.

De todos ellos, el principal argumento sobre el que se pretende asentar la legitimidad de la privatización es la optimización en la prestación de los servicios públicos

Desde el Ministerio de Transporte dijeron que la compañía registraba un déficit anual de 20 millones de pesos y una ocupación promedio en sus colectivos del 20 por ciento.

Lo cierto es que con la excusa de mejorar la eficiencia de la compañía, antes del cierre definitivo, las autoridades hicieron un ajuste interno a lo largo de los últimos dos años que llevó a aumentar el precio del pasaje y cerrar recorridos.

En el Ministerio dijeron que “A pesar de los avances no se logró un punto de equilibrio y la demanda no superó ocupaciones del 20 por ciento por colectivo”. Conclusión: hay que cerrarlo. Si no es rentable, no sirve.

El cierre de ArBus beneficia directamente a la empresa Tienda León, la competencia privada que recupera el control exclusivo de micros en ambos aeropuertos y obviamente tiene precios mucho más elevados. Tienda León fue uno de los principales aportantes a la campaña presidencial de Macri.

Dice Twhaites Rey: el objetivo de “optimizar los servicios” suele quedar subordinado a otro mucho más oculto pero muy fuerte: “producir una transformación profunda en el papel del Estado heredado de los esquemas populista-benefactores”.

El caso de ArBus revela que lo que está en juego es el papel del Estado: un modelo de Estado que pone el desarrollo y el bienestar de la gente en el centro de sus preocupaciones, o un Estado interesado en beneficiar a los poderosos y cerrar las cuentas como sea, incluso eliminando derechos y conquistas.

Editorial de Caballo de Troya, jueves 15 de febrero de 2018

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